lunes, 6 de enero de 2014

Curso | Pensar el Cine

Universidad de Verano 2014
Universidad Nacional de Mar del Plata
Curso

Pensar el Cine
Deleuze, una estética intensiva de las imágenes

Prof. Santiago Diaz
UNMdP
ludosofias@gmail.com

http://pensar-deleuze.blogspot.com.ar/





El arte y la filosofía conviven simbióticamente bajo las fuerzas creativas del pensamiento, se enfrentan al caos que se impone como una intensidad extranjera y vagabunda. Son trazados sensibles que se cruzan para intervenir esa fuerza insistente que desborda toda lógica, razón o identidad. Se trata, entonces, de poder capturar un instante de esa potencia infinita que nos atraviesa, para que nos abra la posibilidad a otras formas vitales, otros recorridos existenciales y otras experiencias sensibles.

Pensar es un movimiento de creación que efectúa la guerra constante por el sentido de lo sensible. Pensar solo se da en infinitivo, porque se mantiene latente el diagrama variable de lo imposible. Pensar es hacer sensible fuerzas que de por sí no lo son. Pensar el cine, es pensar  una imagen sensible del pensamiento, una estética de las imágenes en sus intensidades fabuladoras. Pensar el cine no es sino dar vitalidad al pensamiento, y el cine no hace más que producir una constelación sensible que devuelve el fondo impersonal donde subyace en germen toda expresión, todo gesto, toda vida.  

Nos proponemos un ritual de iniciación al pensamiento de Gilles Deleuze desde sus intervenciones en el cine, y los efectos que éste ha producido en su filosofía. Una indagación por la superficie profunda de las imágenes de pensamiento que brindan movimiento al concepto, y los conceptos que ponen en movimiento las imágenes… Pretendemos realizar un recorrido por sus dos obras sobre cine: La Imagen-Movimiento La Imagen-Tiempo, partiendo desde la crítica bergsoniana del movimiento, pasando por la clasificación de las imágenes y su lógica de signos, hasta el establecimiento del concepto de Imagen-Cristal. Entonces, desde las tesis sobre el movimiento, hasta la postulación de una renovada teoría del tiempo, con Deleuze es posible indagar el cine, como expresión artística propiamente del siglo XX, para construir series conceptuales que permitan la gestación de nuevas formas de pensamiento en lo filosófico. Así, el presente curso se propone establecer un viaje por la historia del cine, sus variaciones e innovaciones surgidas a partir del cine moderno. Éste permite una nueva manera de pensar en el orden filosófico y artístico, no ya de manera causal, dual, progresiva, secuencial y moralista, sino como forma de interacción múltiple, dinámica, expresiva y en devenir. Finalmente, en el desarrollo del curso, estimaremos la apertura permanente a debates enriquecedores en relación a las temáticas tratadas y la sugerencia de bibliografía y filmografía precisa para cada uno de los temas que suscite dicho debate.


Luego de las caídas utopías modernas y las decepciones sobre la razón y sus promesas, se hizo necesario que de alguna fuente nazca una nueva sensibilidad y vitalice la ya pesada experiencia de guerras y martirios; para esto el arte cinematográfico tomó la tarea de traer a la superficie la creencia sobre el mundo. Creer en el mundo para poder habitarlo en sus dimensiones más íntimas. El cine se ha encargado de “hacer ver” aquello que permanecía “in-visible” ante las vidas autómatas. De ahí que es necesario todo intento por pensar el cine contemporáneo desde una estética intensiva de las imágenes, y de pensarlo desde una lógica distinta de las perspectivas del relato, de una semiótica reducida o de los análisis estrictamente técnicos. En definitiva, el cine permite realizar esa expresión creativa del pensamiento, como expresión de la más intensa de las vitalidades artísticas, y permite además trazar resonancias íntimas entre el arte y la filosofía; por eso nos interesa, pero fundamentalmente para no dejar que el pensamiento, o la fuerza misma de la vida, se vuelva un pesado sarcófago de ideas dogmáticas, esas que adormecen cada paso nacido de la misma necesidad de seguir adelante. 



del 4 al 7 de febrero | de 18 a 21hs.
Centro Pugliese 
Primera Junta 3340, Mar del Plata

Informes e Inscripción: 
cultura@mdp.edu.ar 
Tel: 492 1700, interno 175 ó 176. 
De 10 a 13hs.




domingo, 7 de julio de 2013

Una pregunta muy kantiana: ¿qué debo esperar -de una filosofía-?



"Tampoco puede decirse que El Anti–Edipo esté libre de todo aparato de saber: todavía es muy universitario, demasiado serio, no se trata de la filosofía pop o del popanálisis soñado. Pero hay algo que me sorprende: aquellos que consideran que se trata de un libro difícil se encuentran entre quienes tienen una mayor cultura, especialmente una mayor cultura psicoanalítica. Dicen: ¿qué es eso del cuerpo sin órganos? ¿qué quiere decir “máquinas deseantes”? Al contrario, quienes saben poco y no están corrompidos por el psicoanálisis tienen menos problemas, y dejan de lado alegremente lo que no comprenden. Esta es una de las razones que nos impulsaron a decir que este libro se dirigía a lectores entre quince y veinte años.
 
Y es que hay dos maneras de leer un libro: puede considerarse como un continente que remite a un contenido, tras de lo cual es preciso buscar sus significados o incluso, si uno es más perverso o está más corrompido, partir en busca del significante. Y el libro siguiente se considerará como si contuviese al anterior o estuviera contenido en él. Se comentará, se interpretará, se pedirán explicaciones, se escribirá el libro del libro, hasta el infinito.
 
Pero hay otra manera: considerar un libro como una máquina asignificante cuyo único problema es si funciona y cómo funciona, ¿cómo funciona para ti? Si no funciona, si no tiene ningún efecto, prueba a escoger otro libro. Esta otra lectura lo es en intensidad: algo pasa o no pasa. No hay nada que explicar, nada que interpretar, nada que comprender. Es una especie de conexión eléctrica. Conozco a personas incultas que han comprendido inmediatamente lo que era el “cuerpo sin órganos” gracias a sus propios “hábitos”, gracias a su manera de fabricarse uno. Esta  otra  manera  de  leer  se  opone a la precedente porque relaciona directamente el libro con el Afuera.
 
Un libro es un pequeño engranaje de una maquinaria exterior mucho más compleja. Escribir es un flujo entre otros, sin ningún privilegio frente a esos otros, y que mantiene relaciones de corriente y contracorriente o de remolino con otros flujos de mierda, de esperma, de habla, de acción, de erotismo, de moneda, de política, etc."
 
Gilles Deleuze
Conversaciones pp. 17-18


 

jueves, 28 de marzo de 2013

Filosofía, ese teatro de la perversión lúdica


"La inteligencia no responde a la estupidez: es la estupidez ya vencida, el arte categorial de evitar el error. El sabio es inteligente. Sin embargo, es el pensamiento quien se enfrenta a la estupidez, y es el filósofo quien la mira. Durante largo tiempo están frente a frente, su mirada hundida en este cráneo hueco. Es su cabeza de muerte, su tentación, tal vez su deseo, su teatro catatónico. En última instancia pensar sería contemplar de cerca, con extremada atención, e incluso hasta perderse en ella, la estupidez; y el cansancio, la inmovilidad, una gran fatiga, un cierto mutismo terco, la inercia forman la otra cara del pensamiento —o más bien su acompañamiento, el ejercicio cotidiano e ingrato que lo prepara y de súbito lo disipa. El filósofo debe tener bastante mala voluntad para no jugar correctamente el juego de la verdad y el error: esta mala voluntad que se efectúa en la paradoja le permite escapar de las categorías. Pero además, debe estar de bastante «mal humor» para permanecer enfrente de la estupidez, para contemplarla sin gesticular hasta la estupefacción, para acercarse a ella y mimarla, para dejar que lentamente suba sobre uno (tal vez esto es lo que se traduce cortésmente por «estar absorbido por los propios pensamientos»), y esperar, en el fin nunca fijado de esta cuidadosa preparación, el choque de la diferencia: la catatonía desempeña el teatro del pensamiento, una vez que la paradoja ha trastornado por completo el cuadro de la representación."



"Durante el destete el pensamiento, por lo menos tiene dos cuernos: uno se llama mala voluntad (para desbaratar las categorías), el otro mal humor (para apuntar hacia la estupidez y clavarse en ella). Estamos lejos del viejo sabio que con tanta buena voluntad intenta alcanzar lo verdadero y que acoge con el mismo humor la diversidad indiferente de la fortuna y de las cosas; estamos lejos del mal carácter de Schopenhauer que se irrita cuando las cosas no vuelven por sí mismas a su indiferencia; pero también estamos lejos de la «melancolía» que se vuelve indiferente ante el mundo, y cuya inmovilidad señala, al lado de la esfera y de los libros, la profundidad de los pensamientos y la diversidad del saber. Jugando con su mala voluntad y su mal humor, con este ejercicio perverso y este teatro, el pensamiento espera la salida: la brusca indiferencia del caleidoscopio, los signos que por un instante se iluminan, la cara de los dados echados, la suerte de otro juego. Pensar ni consuela ni hace feliz. Pensar se arrastra lánguidamente como una perversión; pensar se repite con aplicación sobre un teatro; pensar se echa de golpe fuera del cubilete de los dados. Y cuando el azar, el teatro y la perversión entran en resonancia, cuando el azar quiere que entre los tres haya esta resonancia, entonces el pensamiento es un trance; y entonces vale la pena pensar."


Foucault, M.: "Theatrum Philosophicum"
en Foucault, M. & Deleuze, G.: Theatrum Philosophicum seguido de Repetición y diferencia. Barcelona: Anagrama, 1995, 40-42.

 

domingo, 30 de diciembre de 2012

Hacerse filósofo...


"El pensamiento nadie se lo toma en serio, salvo los que se pretenden pensadores o filósofos de profesión, lo que no impide, ni muchísimo menos, que tenga sus aparatos de poder, y que uno de los efectos de ese aparato de poder sea precisamente decir a las personas: no me toméis en serio, yo pienso por vosotros, os doy una imagen, una conformidad, normas y reglas a las que podréis someteros hasta tal punto que llegaréis a exclamar: `No tiene importancia, no es asunto mío, es asunto de los filósofos y de sus teorías puras.´


La historia de la filosofía siempre ha sido el agente de poder dentro de la filosofía, e incluso dentro del pensamiento. Siempre ha jugado un papel represor: ¿cómo queréis pensar sin haber leído a Platón, Descartes, Kant y Heidegger, y tal o tal libro sobre ellos? Formidable escuela de intimidación que fabrica especialistas del pensamiento, pero que logra también que todos los que permanecen fuera se ajusten tanto o más a esta especialidad de la que se burlan. Históricamente se ha constituido una imagen del pensamiento llamada filosofía que impide que las personas piensen."

Deleuze, G. & Parnet, C.: Diálogos. Valencia: Pre-Textos, 1980, 20-21


 


sábado, 24 de noviembre de 2012

Una Revolución debe cuidarse... de marginales y micro-fascismos...



"El peligro de la segmentariedad dura o de la línea de ruptura aparece por todas partes. No sólo concierne a nuestras relaciones con el Estado, sino a todos los dispositivos de poder que trabajan nuestros cuerpos, a todas las máquinas binarias que nos cortan, a todas las máquinas abstractas que nos sobre-codifican; concierne a nuestra manera de percibir, de actuar y de sentir, a nuestros regímenes de signos. (...)

Por supuesto, no basta con alcanzar o trazar una línea molecular, con ser arrastrado por una línea flexible (...) en una línea flexible no sólo podemos encontrar los mismos peligros que en una línea dura, aunque estén miniaturizados, diseminados o más bien molecularizados -pequeños Edipos comunitarios han sustituido al Edipo familiar, relaciones de fuerza inestables han sustituido a los dispositivos de poder, las fisuras han reemplazado a las segregaciones-, sino que aún puede ocurrir algo peor, puesto que las líneas flexibles también producen y tienen que afrontar sus propios peligros: un umbral franqueado demasiado rápido, una intensidad que se ha vuelto peligrosa porque no se podía soportar. No se tomaron suficientes precauciones (...)

Guattari habla de micro-fascismos que existen en un campo social sin estar necesariamente centralizados en un determinado aparato de Estado (...) los Stalin de los grupúsculos, los justicieros de barrio, los micro-fascismos de las bandas... los marginales siempre nos han dado miedo, y hasta un poco de horror. No son lo suficientemente clandestinos...

Los marginales no son los que crean las líneas, lo único que hacen es instalarse en ellas, apropiárselas, y esto está muy bien cuando tienen la curiosa modestia de los hombres de línea, la prudencia del experimentador, pero resulta catastrófico cuando caen en un agujero negro del que lo único que sale es la palabra micro-fascista de su dependencia y de su atolondramiento: "somos la vanguardia", "Somos los marginales"...

Deleuze, G. & Parnet, C.: Diálogos.
Valencia: Pre-Textos, 1980, 160-162



sábado, 27 de octubre de 2012

Un método filosófico... o ¿Cómo pervertir la filosofía?



"Pertenezco a una generación, a una de las últimas generaciones que han sido más o menos asesinadas por la historia de la filosofía. La historia de la filosofía ejerce, en el seno de la filosofía, una evidente función represiva, es el Edipo propiamente filosófico: “No osarás hablar en tu propio nombre hasta que no hayas leído esto y aquello, y esto sobre aquello y aquello sobre esto.” De mi generación, algunos no consiguieron liberarse, otros sí: inventaron sus propios métodos y reglas nuevas, un tono diferente. Pero yo, durante mucho tiempo, “hice” historia de la filosofía, me dediqué a leer sobre tal o cual autor. Pero me concedía mis compensaciones, y ello de modos diversos: por de pronto, prefiriendo aquellos autores que se oponían a la tradición racionalista de esta historia (hay para mí un vínculo secreto entre Lucrecio, Hume, Spinoza o Nietzsche, un vínculo constituido por la crítica de lo negativo, la cultura de la alegría, el odio a la interioridad, la exterioridad de las fuerzas y las relaciones, la denuncia del poder, etc.). Lo que yo más detestaba era el hegelianismo y la dialéctica. Mi libro sobre Kant es muy distinto, y le tengo gran aprecio: lo escribí como un libro acerca de un enemigo cuyo funcionamiento deseaba mostrar, cuyos engranajes quería poner al descubierto –tribunal de la Razón, uso mesurado de las facultades, sumisión tanto más hipócrita por cuanto nos confiere el título de legisladores–. Pero, ante todo, el modo de liberarme que utilizaba en aquella época consistía, según creo, en concebir la historia de la filosofía como una especie de sodomía o, dicho de otra manera, de inmaculada concepción. Me imaginaba acercándome a un autor por la espalda y dejándole embarazado de una criatura que, siendo suya, sería sin embargo monstruosa. Era muy importante que el hijo fuera suyo, pues era preciso que el autor dijese efectivamente todo aquello que yo le hacía decir; pero era igualmente necesario que se tratase de una criatura monstruosa, pues había que pasar por toda clase de descentramientos, deslizamientos quebrantamientos y emisiones secretas, que me causaron gran placer. Mi libro sobre Bergson es, para mí, ejemplar en este género. Hoy, muchos se dedican a reprocharme incluso el hecho de haber escrito sobre Bergson. No conocen suficientemente la historia. No saben hasta qué punto Bergson, al principio, concentró a su alrededor todos los odios de la Universidad francesa, y hasta qué punto sirvió de lugar de encuentro a toda clase de locos y marginales mundanos y trasmundanos. Poco importa si esto sucedió a pesar suyo o no.
Fue Nietzsche, a quien leí tarde, el que me sacó de todo aquello. Porque es imposible intentar con él semejante tratamiento. Es él quien te hace hijos a tus espaldas. Despierta un placer perverso (placer que nunca Marx ni Freud han inspirado a nadie, antes bien todo lo contrario): el placer que cada uno puede experimentar diciendo cosas simples en su propio nombre, hablando de afectos, intensidades, experiencias, experimentaciones. Es curioso lo de decir algo en nombre propio, porque no se habla en nombre propio cuando uno se considera como un yo, una persona o un sujeto. Al contrario, un individuo adquiere un auténtico nombre propio al término del más grave proceso de despersonalización, cuando se abre a las multiplicidades que le atraviesan enteramente, a las intensidades que le recorren. El nombre como aprehensión instantánea de tal multiplicidad intensiva es lo contrario de la despersonalización producida por la historia de la filosofía, es una despersonalización de amor y no de sumisión. Se habla desde el fondo de lo que no se conoce, desde el fondo del propio subdesarrollo. Uno se ha convertido entonces en un conjunto de singularidades libres, nombres y apellidos, uñas, cosas, animales y pequeños acontecimientos: lo contrario de una vedette. Fue así como yo empecé a escribir libros en este registro de vagabundeo, Diferencia y repetición y Lógica del sentido. No me hago ilusiones: son libros aún lastrados por un pesado aparato universitario, pero intento con ellos una especie de trastorno, intento que algo se agite en mi interior, tratar la escritura como un flujo y no como un código. Hay algunas páginas de Diferencia y repetición que estimo especialmente, como por ejemplo las que tratan de la fatiga y la contemplación, porque ellas proceden, a pesar de las apariencias, de la más viva experiencia vital. No era mucho, sólo un comienzo."

Deleuze, G.: Conversaciones 1972-1990.
Valencia: Pre-Textos, 1996, pp. 13-15


domingo, 21 de octubre de 2012

Lo impersonal en Deleuze




El propósito del Seminario consiste en indagar los análisis conceptuales que Deleuze realiza sobre el dispositivo literario y sobre la tesis ontológica que atraviesa el movimiento de su obra ligando el sentido al acontecimiento creador.

El seminario propone desarrollar la tensión productiva y afirmativa entre filosofía y literatura sobre un campo experimental y problemático que el filósofo analiza a lo largo de su obra bajo el nombre de lo impersonal. Serán invocados los autores y los textos literarios donde Deleuze encuentra bajo procedimiento de expresión variable la persistencia de la noción de lo impersonal.

La unidad uno funciona como una introducción en la que se plantea una tipología posible de la tensión entre filosofía y literatura indagando en el análisis de los autores literarios desde la singularidad de los procedimientos de expresión.

La unidad dos trata este campo problemático como la relación entre ontología y expresión analizando en distintos regímenes de signos creadores (Melville, Masoch, Carroll, Artaud, Kafka, Beckett) las relaciones del lenguaje con lo impersonal.

La unidad tres elabora el último texto de Deleuze (“Inmanencia: una vida...”) como síntesis problemática de una vida filosófica en relación a un autor literario (Dickens), tratado desde el punto de vista de la inmanencia y el campo trascendental.

lunes, 13 de agosto de 2012

La Educación Prohibida


La Educación Prohibida es una película documental que se propone cuestionar las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visibilizando experiencias educativas diferentes, no convencionales que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo.

La Educación Prohibida es un proyecto realizado por jóvenes que partieron desde la visión del quienes aprenden y se embarcaron en una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas. La película fue financiada colectivamente gracias a cientos de coproductores y tiene licencias libres que permiten y alientan su copia y reproducción.

La Educación Prohibida se propone alimentar y disparar un debate reflexión social acerca de las bases que sostienen la escuela, promoviendo el desarrollo de una educación integral centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje.
 
(Fuente: http://www.educacionprohibida.com/pelicula/que/)


SINOPSIS:

La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. “La Educación Prohibida” es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a “La Educación Prohibida” en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación.