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domingo, 22 de diciembre de 2019

Michel Foucault - Defenderse

He aquí un texto escrito por Michel Foucault para las primeras «Audiencias de la defensa libre», en La Sainte Baume (cerca de Aix-en-Provence), del 23 al 26 de mayo de 1980. Foucault es el único autor, pero fue firmado conjuntamente por Jean Lapeyrie, Dominique Nocaudie y los abogados de la Red de Defensa Libre, Henry Juramy, Christian Revon y Jacques Vergès. Publicado en francés a principios de mayo de 2012.



1 – En primer lugar, evitemos el problema trillado del reformismo y el antirreformismo. No tenemos que hacernos cargo de instituciones que necesitan ser transformadas. Tenemos que defendernos para que las instituciones se vean obligadas a reformarse. Por lo tanto, la iniciativa debe venir de nosotros, no en forma de programa sino en forma de cuestionamiento y en forma de acción.

2 – No es porque haya leyes, no es porque tenga derechos, que tengo derecho a defenderme; es en la medida en que me defiendo que mis derechos existen y que la ley me respeta. Por lo tanto, es sobre todo la dinámica de la defensa la que puede dar a las leyes y a los derechos un valor que nos es indispensable. El derecho no es nada si no cobra vida en la defensa que lo provoca; y sólo la defensa da, válidamente, fuerza a la ley.

3 – En la expresión «Defenderse», el reflexivo es capital. En efecto, se trata de inscribir la vida, la existencia, la subjetividad y la realidad misma del individuo en la práctica del derecho. Defenderse no significa autodefenderse. La autodefensa significa querer tomar la justicia en sus propias manos, es decir, identificarse con una instancia de poder y prolongar sus acciones por propia voluntad. Defenderse, por el contrario, es negarse a jugar el juego de las instancias de poder y servirse del derecho para limitar sus acciones. Así entendida, la defensa tiene un valor absoluto. No puede ser limitada o desarmada por el hecho de que la situación haya sido peor en el pasado o pueda ser mejor en el futuro. Uno sólo se defiende en el presente: lo inaceptable no es relativo.

4 – Por lo tanto, defenderse requiere actividad, instrumentos y reflexión. Una actividad: no se trata de hacerse cargo de la viuda y del huérfano, sino de asegurar que las voluntades existentes de defenderse puedan salir a la luz. Reflexión: defenderse es un trabajo que requiere un análisis práctico y teórico. Requiere, en efecto, el conocimiento de una realidad a menudo compleja que ningún tipo de voluntarismo puede disolver. Necesita entonces un regreso a las acciones emprendidas, una memoria que las preserve, una información que las comunique y un punto de vista que las ponga en relación con los demás. Por supuesto, dejaremos que otros se encarguen de denunciar a los «intelectuales». Instrumentos: no los encontraremos en las leyes, derechos e instituciones existentes, sino en el uso de estos datos que la dinámica de la defensa hará innovador.



Fuente:

domingo, 3 de septiembre de 2017

Filosofía a(nte) la gorra...




Filosofía a(nte) la gorra.
Encuentros de re-existencia sensible a los microfascismos cotidianos

Encuentros dedicados a la lectura de fragmentos ardientes, pensamientos disidentes, experiencias e ideas esquivas y maltrajinadas, pero profundamente explosivas, y más en tiempos donde el reclamo aparentemente crítico se torna una acto microfascista rancio que adolece infatigablemente de ternura.
Encuentros de filosofía expandida, un tanto dilatada por la impertinencia de no querer agradar a ninguna militancia dura, ni mucho menos a los policías del pensamiento riguroso. Una filosofía arrebatada por el mismo fuego que la consuma.  

Se trata de una invitación, una apuesta, un encuentro, simplemente, de herejías sensibles… filosofía a la gorra, y ante la gorra, porque resistir, o mejor, re-existir no es una opción, sino una necesidad. 

Comenzamos el lunes 11 de septiembre, 19hs.
Encuentros quincenales...
En ALASKA, Zona céntrica de Mar del Plata
solicitar dirección a ludosofias@gmail.com 

viernes, 23 de mayo de 2014

Spinoza, un cuerpo de las intensidades


Spinoza, un cuerpo de las intensidades

"El cuerpo necesita , para conservarse, de muchísimos otros cuerpos, por los cuales está continuamente como [siendo] regenerado" 

Spinoza, B.: Ética demostrada según el orden geométrico, II, Post. 4



"La duración de los estados no es sólo extensiva y temporal, sino, especialmente, intensiva ya que se trata de variaciones continuas de perfección en el obrar humano. De un estado corporal-imaginativo a otro y de éste al siguiente, esto es lo que Spinoza denomina afecto o sentimiento. Para Spinoza, el afecto no puede ser tomado solamente como un estado de un cuerpo afectado por otro, sino como una verdadera relación, elemental, constitutiva, de las variaciones continuas y correlativas de dos o más cuerpos afectados-afectantes. La deconstrucción de la idea de sentimiento como estado (estático) y la inauguración de la dimensión relacional en la constitución afectiva, he aquí el inédito desencadenamiento spinoziano de una nueva analítica de los afectos. (...) El distanciamiento y recusación tanto de la física como de la metafísica cartesianas parece incuestionable. La unidad sustancial diferenciada en atributos y expresada en la naturaleza bajo una infinidad de modos revela, en el campo afectivo, que la idea que constituye la forma del afecto-sentimiento afirma estados intensivos corporales relacionados, y no se resume sólo al plano ideativo-formla. El afecto es una duración vivida, una vivencia diferencial de estados y no una mera comparación intelectualista."

Kaminsky, G.: Spinoza: la política de las pasiones. Barcelona: Gedisa, 1998, 34-35.




"Spinoza propone a los filósofos un nuevo modelo: el cuerpo. Les propone instituir al cuerpo como modelo: 'No sabemos lo que puede el cuerpo ...'. Esta declaración de ignorancia es una provocación: hablamos de la conciencia y de sus decretos, de la voluntad y de sus efectos, de los mil medios de mover el cuerpo, de dominar el cuerpo y las pasiones, pero no sabemos ni siquiera lo que puede un cuerpo. A falta de saber, gastamos palabras. Como dirá Nietzsche, nos extrañamos ante la conciencia pero 'más bien es el cuerpo lo sorprendente ...'. (...) Se trata de mostrar que el cuerpo supera el conocimiento que de él se tiene, y que el pensamiento supera en la misma medida la conciencia que se tiene de él. (...) Cuando un cuerpo 'se encuentra con' otro cuerpo distinto, o una idea con otra idea distinta, sucede o bien que las dos relaciones se componen formando un todo más poderoso, o bien que una de ellas descompone la otra y destruye la cohesión entre sus partes. En esto consiste lo prodigioso, tanto del cuerpo como del espíritu, en estos conjuntos de partes vivientes que se componen, y se descomponen siguiendo leyes complejas. El orden de las causas es así un orden de composición y descomposición de relaciones que afecta sin límite a la naturaleza entera. Pero nosotros, en cuanto seres conscientes, nunca recogemos sino los efectos de estas composiciones y descomposiciones; experimentamos alegría cuando un cuerpo se encuentra con el nuestro y se compone con él, cuando una idea se encuentra con nuestra alma y se compone con ella, o, por el contrario, tristeza cuando un cuerpo o una idea amenazan nuestra propia coherencia.

Deleuze, G.: Spinoza: filosofía práctica. Barcelona: Tusquets, 2001, 27-29.





viernes, 25 de abril de 2014

Seminario Deleuze-Foucault, 6to. encuentro





En el marco del Seminario Deleuze-Foucault organizado por Debates Actuales de Teoría Política Contemporánea, se desarrollará el 30 de Abril a partir de las 19hs. en el Teatro Moulin Bleu (Rodríguez Peña 411, Cap. Fed.), el Sexto Encuentro a cargo de Santiago Diaz y con la siguiente temática:

 
Deleuze, una micropolítica de lo impersonal
Estética, Cuerpo y Subjetividad en el semiocapitalismo actual.


Nos proponemos trazar un camino de múltiples entradas al pensamiento político deleuziano, teniendo como referente inicial la relación que se realiza entre la estética y la política a partir del problema actual de la subjetividad. En efecto, se intentará comprender las resonancias estético-políticas del semiocapitalista en la producción de la subjetividad como modo de captura y sedimentación de fuerzas y afectos. Si entendemos que el semiocapitalismo contemporáneo es la modalidad del adormecimiento sensible por saturación de signos que se presenta en nuestra sociedad, desde el momento en que “todo acto de transformación puede ser sustituido por información y el proceso de trabajo se realiza a través de recombinar los signos” (Berardi), entonces el signo, entendido como la relación entre lo material y lo inmaterial, es el producto más sutil de esta nueva modalidad del capitalismo. De ahí, que el semiocapitalismo será ese dispositivo estético-político de diagramación “sedentaria” de prácticas subjetivantes, que establecerá las formas de producción de la propia subjetividad bajo la axiomática sensible de la colonialidad semiótica del capitalismo actual. La captura tecnológica de las formas de existencia, la elaboración detallada de un “rostro”, los selfies de la imagen icónica y el perfil, del usuario encriptado, como también los selfies empresariales, profesionales, militantes, académicos, intelectuales del nuevo rostro de la mutación, el soft y la fluidez, son parte de la construcción semiótica de las identidades. La captura de esas fuerzas creativas y su recombinación en la producción de sí mismos es la línea sedentaria que conforma el estilo actual de una macropolítica semiótica de lo hipersensible. En este contexto, creemos que los conceptos deleuzo-guattarianos nos permiten configurar un diagrama activo que colabore al desarrollo de la problemática en cuestión, principalmente desde la idea de micropolítica de lo impersonal, donde el cuerpo toma un papel singular como espacio de producción nómade de resistencia y de creación de singularidades intensivas no-orgánicas, es decir, como una heterogénesis autopoiética. Para esto presentaremos la noción de cuerpo como una territorialidad agonal de fuerzas heterogéneas (biológicas, culturales, sociales, políticas) y los procesos de captura que configuran hoy los modos de subjetivación (el dispositivo de la cultura, de los sentimientos, del movimiento, y de la sexualidad) como el juego problemático a debatir desde las posibilidades de una micropolítica de lo impersonal. Quizás se trate, entonces, de pensar el modo de conjurar una “desrostrificación” de los procesos de captura a partir de esos devenires clandestinos que la micropolítica sensible (estética) de lo impersonal provoca. Esa es la apuesta y la invitación a un debate que involucra lo más íntimo de un proceso macropolítico y estético de configuración sensible de las subjetividades.


Seminario Deleuze-Foucault

7 encuentros semanales los días miércoles de 19 a 21:30 (22hs). A cargo de distintos expositores, que presentarán una propuesta durante una hora y realizaremos a continuación una discusión de una hora y media.


Propuesta

Dentro del planteo general del programa de trabajo de Debates Actuales de la Teoría Política Contemporánea para el 2014, encontramos pertinentes las teorizaciones de Gilles Deleuze y Michel Foucault para abordar las problemáticas que consideramos cruciales para comprender nuestro presente.

Pensamos en estos dos autores como máquinas de guerra que nos permiten atravesar un territorio escarpado, habitado por problemas que hacen a la política, la vida, la soberanía, el control, el poder y las posibilidades de resistencia. Creemos necesario actualizar la mirada sobre el control y la disciplina en el siglo XXI con las nuevas tecnologías y dispositivos que han permitido, por un lado, crear y administrar la información y el conocimiento de formas singulares e inquietantes y, por otro, conformar nuevas subjetividades sujetas a dispositivos de saber-poder que establecen nuevos umbrales de normalidad.

Deleuze y Foucault pueden ser pensados -más allá de sus diferencias- como dos engranajes centrales que conforman este dispositivo teórico filosófico que, entre tantos otros campos, ha realizado una importante contribución al pensamiento político. La mirada que brindan para pensar la inmanencia y el acontecimiento funciona como un dispositivo que en sus múltiples lecturas, usos, adaptaciones y combinaciones, puede contribuir a conformar un saber que pueda brindar lo que llamamos “soberanías localizadas”.

Para poder conocer de manera más clara las obras de estos dos autores y las discusiones políticas que han abierto, invitamos en este seminario a seis expositores para actualizar y localizar este pensamiento. Nos proponemos valernos de sus aportes para pensar la política desde una perspectiva que pueda desafiar la mirada hegemónica de una “democracia global” y una gubernamentalidad neoliberal de las cuales pretendemos comprender las formas, los dispositivos, las tecnologías. Nos interesa abordar cómo y qué nuevos saberes han hecho proliferar estas tecnologías y dispositivos que en su promesa de favorecer una sociedad más democrática amenazan con controlar, ya no a los cuerpos confinados, sino sus vidas ordinarias, en el lugar o momento que se encuentren, conociendo información personal, contactos, conexiones, espacios, estratos, clase o ámbito de pertenencia.

En ese marco, invitamos a reflexionar tanto sobre las teorías de estos dos pensadores como los problemas políticos que nos permiten abordar y reconocer nuestras situaciones localizadas. Para ello, esperamos que las exposiciones de los distintos presentadores nos brinden una mirada amplia y compleja sobre estos pensamientos y sobre sus modos de operar en el campo de lo político. Cada propuesta particular encuentra su punto de conexión en la unidad del seminario, que busca abordar la dimensión de lo político o la política en Deleuze y Foucault. En ese sentido, más que introducciones biográficas, y ordenamientos y comparaciones cronológicas, buscamos lecturas singulares de estos autores que nos permitan pensar desde nuestro tiempo, nuestros espacios, nuestros problemas, formas de resistir o establecer fugas de las formas de control y disciplina que vemos derramarse por todo el espacio social

La propuesta de una lectura actual, diversa, amplia y por sobre todo localizada deDeleuze y Foucault, busca permitirnos descubrir a estos pensadores por primera vez o poder redescubrirlos de forma original, revelándonos algo nuevo y revitalizador que nos afecte para hacer proliferar éste pensamiento rizomático.

Redactado por: Matias Saidel y Ricardo Esteves. Corregido por Diego Demichelis. Para Debates Actuales de la Teoría Política Contemporánea



jueves, 1 de abril de 2010

Nietzsche y Las Transformaciones del Espíritu


Nietzsche, F.: Así Habló Zaratustra. Trad. Sánchez Pascual. Madird: Alianza, 2003


DE LAS TRES TRANSFORMACIONES


"Tres transformaciones del espíritu os menciono: cómo el espíritu se convierte en camello, y el camello en león, y el león, por fin en niño.
Hay muchas cosas pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte, paciente, en el que habita la veneración: su fortaleza demanda cosas pesadas, e incluso las más pesadas de todas.
¿Qué es pesado? así pregunta el espíritu paciente, y se arrodilla, igual que el camello, y quiere que se le cargue bien.
¿Qué es lo más pesado héroes? así pregunta el espíritu paciente, para que yo cargue con ello y mi fortaleza se regocije.
¿Acaso no es: humillarse para hacer daño a la propia soberbia? ¿Hacer brillar la propia tontería para burlarse de la propia sabiduría?
¿O acaso es: apartarnos de nuestra causa cuando ella celebra su victoria? ¿Subir a altas montañas para tentar al tentador ?
¿O acaso es: alimentares de las bellotas y de la hierba del conocimiento y sufrir hambre en el alma por amor a la verdad?
¿O acaso es: estar enfermo y enviar a paseo a los consoladores, y hacer amistad con sordos, que nunca oyen lo que tú quieres?
¿O acaso es: sumergirse en agua sucia cuando ella es el agua de la verdad, y no apartar de si las frías ranas y los calientes sapos?
¿O acaso es: amar a quienes nos desprecian y tender la mano al fantasma cuando quiere causarnos miedo?
Con todas estas cosas, las más pesadas de todas, carga el espíritu paciente: semejante al camello que corre al desierto con su carga, así corre él a su desierto.
Pero en lo más solitario del desierto tiene lugar la segunda transformación: en león se transforma aquí el espíritu, quiere conquistar su libertad como se conquista una presa, y ser señor en su propio desierto.
Aquí busca a su último señor: quiere convertirse en enemigo de él y de su último dios, con el gran dragón quiere pelear para conseguir la victoria.
¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? “Tú debes” se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice “yo quiero”.
“Tú debes” le cierra el paso, brilla como el oro, es un animal escamoso, y en cada una de sus escamas brilla áureamente el “¡Tú debes!”.
Valores milenarios brillan en esas escamas, y el más poderoso de todos los dragones habla así: “todos los valores de las cosas -brillan en mí”.
“Todos los valores han sido ya creados, y yo soy -todos los valores creados. ¡En verdad, no debe seguir habiendo ningún 'Yo quiero!'”. Así habla el dragón.
Hermanos míos, ¿para qué se precisa que haya el león en el espíritu? ¿Por qué no basta la bestia de carga, que renuncia a todo y es respetuosa?
Crear valores nuevos -tampoco el león es aún capaz de hacerlo: mas crearse libertad para un nuevo crear- eso si es capaz de hacerlo el poder del león.
Crearse libertad y un no santo incluso frente al deber: para ello, hermanos míos, es preciso el león.
Tomarse el derecho de nuevos valores -ése es el tomar más horrible para un espíritu paciente y respetuoso. En verdad, eso es para él robar, y cosa propia de un animal de rapiña.
En otro tiempo el espíritu amó el “tú debes” como su cosa más santa: ahora tiene que encontrar ilusión y capricho incluso en lo más santo, de modo que robe el quedar libre de su amor: para ese robo se precisa el león.
Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacerlo? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño?
Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí.
Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir si: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo.
Tres transformaciones del espíritu os he mencionado: cómo el espíritu se convirtió en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño. --
Así habló Zaratustra. Y entonces residía en la ciudad que es llamada: La Vaca Multicolor"